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Dutzow parish will mark century and a half of faith

A close-knit, caring community thrives at St. Vincent de Paul Parish in Dutzow, which is celebrating its 150th anniversary this year.

La carta pastoral

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

1.Hace algunos d'as, en la celebraci-n del D'a del Trabajo, tomamos un tiempo de descanso para celebrar el trabajo como un regalo de Dios para nosotros.Celebramos que compartimos los muchos regalos que Dios nos da a travs del trabajo, para que as' podamos servir al bien comn.Honramos a todos los trabajadores quienes, no importando cuan significativo o insignificativo parezca ser su trabajo, contribuyen al bien de todos al realizarlo, con un gran esfuerzo y deseo de servir.

2.Este a-o, la celebraci-n del D'a del Trabajo se vio marcada por preocupaciones serias y cierta tensi-n sobre la reforma de las leyes de nuestra naci-n con respecto a la inmigraci-n.La preocupaci-n y ciertamente la tensi-n ha sido intensificada para nosotros, gracias a las acciones que una municipalidad en nuestra Arquidi-cesis decidi- tomar con respecto a las leyes migratorias y reformas que han sido reservadas, correctamente, solo para el gobierno federal.

3.Aparentemente, todos estamos de acuerdo que las actuales leyes migratorias no funcionan.Es natural que haya una gran variedad de opiniones sobre como el gobierno deber'a reformar nuestras leyes migratorias para que as' resuelvan el gran fen-meno de la inmigraci-n ilegal.Como Cristianos, no es importante cual podr'a ser nuestro desacuerdo con respecto a aspectos espec'ficos de la ley de migraci-n, nosotros debemos estar unidos en obediencia a la palabra de Dios, que nos ense-a como recibir al extranjero entre nosotros y recibirlo como a uno de los nuestros.

4.La palabra de Dios nos recuerda que todos somos extranjeros e invitados en el mundo. Todos somos peregrinos en el camino hacia nuestra ltima morada con Dios. Recordemos el mandamiento que Dios nos da en el Libro de Lev'tico:

"Si un extranjero se instala en la tierra de ustedes, no lo molestarn; ser para ustedes como un nativo ms y lo amars como a ti mismo, pues tambin ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Se-or tu Dios" (Lv 19:33-34).

Nuestro Se-or Jess confirma este mandamiento, identificndose El mismo, el Hijo de Dios Encarnado, con el extranjero quien nos ense-- a darle la bienvenida.El rotundamente nos dice: "Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos ms peque-os, conmigo lo hicieron" (Mt 25:40).Para nosotros quienes somos ciudadanos de los Estados Unidos de Amrica, no deber'a ser tan dif'cil entender la ley de Dios con respecto a los extranjeros, pues la gran mayor'a de nosotros somos descendientes de aquellos que vinieron como extranjeros a nuestro pa's, buscando una vida mejor y un hogar seguro.No debemos tan fcilmente olvidar lo que signific- para nuestros antepasados ser inmigrantes.Todos los inmigrantes, no importando su estado migratorio, son nuestros hermanos y hermanas.Debemos respetarlos y amarlos.

5.Mientras nuestra naci-n se enfrenta con la presente situaci-n de la migraci-n no autorizada, la Iglesia, obediente a la Palabra de Dios, nos ayuda a entender como nosotros como ciudadanos Cristianos debemos responder.Y para ayudar as' a cada uno de ustedes en nuestra Arquidi-cesis a reflexionar sobre su respuesta a este asunto, reviso a continuaci-n los principios de respeto y amor que son nuestra respuesta Cristiana a esta situaci-n.

6. Primero, la Iglesia impulsa una reforma de nuestras leyes migratorias que dejan a mucha gente hoy en las sombras de la migraci-n no autorizada, y que ha resultado en la perdida de la vida de muchos hombres y mujeres que honestamente buscaban una mejor vida, un futuro y un hogar seguro.Las sombras en las que viven aquellos que emigran sin autorizaci-n tristemente crean un amplio lugar para que estos hermanos y hermanas, que necesitan nuestra ayuda, sean explotados.

7.Sin el afn de justificar la inmigraci-n no autorizada, la Iglesia pide que la reforma de nuestras leyes reconozca a los inmigrantes quienes, a pesar de su situaci-n migratoria irregular, contribuyen al bien de nuestra naci-n a travs de sus vidas ejemplares y trabajo y que les de la oportunidad de regularizar su estado migratorio.Al mismo tiempo, la Iglesia pide que nuestras leyes migratorias hagan posible para las personas y sus familias, que desean entrar a nuestro pa's en la bsqueda de una mejor vida, y un hogar seguro, lograr este honesto prop-sito con sus derechos humanos respetados y protegidos.

8.Reconociendo a la familia como la primera unidad bsica de la sociedad, la Iglesia pide que las leyes migratorias favorezcan la unificaci-n de familias.Hoy, muchas familias de inmigrantes tienen que esperar muchos a-os para ser reunificadas.

9. Como ciudadanos Cristianos, debemos apoyar el orden de la ley, especialmente cuando se trata de la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestra naci-n.Entonces, deben existir leyes de protecci-n para nuestra frontera que permitan la identificaci-n de criminales y de terroristas que buscan entrar en nuestra naci-n. Estas leyes deben estar enfocadas, ser justas y humanas. Adems, su implementaci-n debe respetar los derechos humanos inviolables de cada hermana y hermano nuestro.

10.Finalmente, en nuestra discusi-n sobre la reforma de legislaci-n migratoria, la Iglesia nos ense-a que se debe respeto a todos. No es justo utilizar a los inmigrantes indocumentados como "chivos expiatorios" y culparlos de todos los problemas econ-micos y pol'ticos de nuestra naci-n.Es profundamente injusto acusar como responsables de los actos terroristas llevados acabo por algunos criminales, a los inmigrantes quienes con su trabajo duro nos sirven, mientras que buscan una vida mejor para ellos y sus familias.Antes de iniciar a trabajar en el gran reto de desarrollar unas nuevas leyes migratorias, nuestra naci-n debe estar atenta a respetar la dignidad de cada vida humana, y jams pasar por alto el divino mandato de ayudar a los inmigrantes a regularizar su estatus migratorio y mantener la unidad de sus familias.

11. Como ciudadanos cristianos, practicantes de la virtud de patriotismo, oremos para que las leyes migratorias de nuestra naci-n sirvan justamente a todos, inmigrantes y ciudadanos de los Estados Unidos de Amrica, y as' sirvan al bien comn.Demos sin descanso la bienvenida a los extranjeros entre nosotros con el mismo respeto y amor que Cristo.

12.Que Nuestra Se-ora de Guadalupe, Madre de las Amricas y Estrella de la Nueva Evangelizaci-n nos abras entre sus brazos amorosos, y que nos gui a su Hijo Divino quien nos ense-a el camino del amor divino.

Pidiendo la bendici-n de Dios para ustedes y sus hogares, y contando con sus oraciones, quedo de ustedes,

Suyo devotamente en Cristo,

(Reverend'simo) Raymond L. Burke

Arzobispo de Saint Louis

8 de septiembre del a-o 2006 — la Fiesta del Nacimiento de la Sant'sima Virgen Maria.

Pastoral letter

Dear brothers and sisters in Christ,

1.Some days ago, on Labor Day, we took time off from work, in order to celebrate work as God’s gift to us.We celebrated our stewardship of God’s manifold gifts through work, so that we may serve the good of all.We honored all workers who, no matter how significant or insignificant their work may seem, contribute to the good of all by carrying out, to the best of their abilities, their service.

2.This year, the celebration of Labor Day was marked by serious concern, and even tension, over the reform of our nation’s legislation regarding immigration.The concern and, indeed, tension has been heightened for us by the action of one municipality in the archdiocese, which has taken the matter of immigration legislation, rightly reserved to the federal government, into its own hands.

3.Seemingly, all agree that the present legislation on immigration does not work.Understandably, there is a diversity of opinion about how the government should reform our legislation, in order to deal with the widespread phenomenon of illegal immigration.As Christians, no matter what may be our disagreements about specific aspects of the law on immigration, we must be united in obedience to the Word of God, which teaches us to receive the stranger into our midst as one of our own.

4.The Word of God reminds us that we are all strangers and guests in the world.We are all pilgrims on the way to our lasting home with God.Recall the command which God gives us in the Book of Leviticus:

"When a stranger sojourns with you in your land, you shall not do him wrong.The stranger who sojourns with you shall be to you as the native among you, and you shall love him as yourself; for you were strangers in the land of Egypt: I am the Lord your God" (Lv 19:33-34).

Our Lord Jesus confirms the commandment, identifying Himself, God the Son Incarnate, with the stranger whom He instructs us to welcome.He emphatically declares to us: "Truly, I say to you, as you did it to one of the least of these my brethren, you did it to me" (Mt 25:40).For us who are citizens of the United States of America, it should not be difficult to understand God’s law regarding the stranger and immigrant, for the great majority of us are descendants of those who came as strangers to our country, seeking a better life and a secure home.We should not easily forget what it meant for our ancestors to be immigrants.All immigrants, regardless of their immigration status, are our brothers and sisters.We are to respect and love them.

5.As our nation addresses the present situation of widespread unauthorized immigration, the Church, obedient to the Word of God, helps us to understand how we as Christian citizens should respond.In order to assist everyone in the archdiocese to reflect upon his or her response, I review the principles of a respectful and loving Christian response.

6.First of all, the Church urges reform of our immigration laws which leave so many in the shadows of unauthorized immigration and have resulted in the loss of life for many who were honestly searching for a life with a future and a secure home.The shadows of unauthorized immigration sadly provide ample place for the exploitation of brothers and sisters in their great need of our help.

7.Without in any way condoning unauthorized immigration, the Church asks that the reform of our laws recognize immigrants who, although irregular in immigration status, are contributing to the good of our nation by their decent life and hard work, and provide them the opportunity to regularize their status.At the same time, the Church asks that our immigration laws make it possible for individuals and families, desiring to enter our country in pursuit of a better life and a secure home, to pursue their honest desire with their human rights honored and safeguarded.

8. Recognizing the family as the first unit of life in society, the Church asks that legislation regulating immigration favor the unification of families.At present, many families of immigrants must wait for years to be reunited.

9.As Christian citizens, we must uphold the rule of law, especially as it pertains to the security of the citizens of our nation.Border protection policies must be in place to permit the identification of criminals and terrorists who seek to enter our country.These policies must be focused, proportional and humane.Furthermore, their implementation must respect the inviolable human dignity of every brother and sister.

10.Finally, in our discussion of the reform of immigration legislation, the Church teaches us that respect is owed toward all.To make undocumented immigrants the scapegoats of the economic and political troubles in our nation is not just.It is profoundly unjust to place the responsibility for acts of terrorism, perpetrated by a few criminals, at the door of immigrants who are working hard to serve us, while seeking a basic livelihood for themselves and their families.Before the great challenge of developing new legislation regarding immigration, our nation must be attentive to the dignity of each and every human life, never overlooking the divine mandate to assist individual immigrants in attaining legal status and preserving the unity of their families.

11.As Christian citizens, practicing the virtue of patriotism, let us pray that our nation’s laws regarding immigration will serve justice towards all, immigrants and citizens of the United States of America, and, therefore, serve the common good.Let us be tireless in welcoming the stranger into our midst with Christlike respect and love.

12.May Our Lady of Guadalupe, Mother of America and Star of the New Evangelization, hold us all in her loving arms.May she lead us to her Divine Son Who teaches us the way of divine love.

Asking God’s blessing upon you and your homes, and counting upon a remembrance in your prayers, I remain

Yours devotedly in Christ,

(Most Rev.) Raymond L. Burke

Archbishop of St. Louis

September 8, 2006 — Feast of the Nativity of the Blessed Virgin Mary

SSM ethicist to speak on stem-cell research

The Catholic Office of Disability Ministry is hosting an informational meeting on human cloning and stem-cell research at 7 p.m. Monday, Sept. 18, in Berger Hall at the Franciscan Sisters of Mary Convent, 1100 Bellevue Ave. in Richmond Heights.

World Priest Day set for Sept. 17

World Priest Day will be observed Sunday, Sept. 17.

Sr. Zoe Glenski dies; taught at seminary

A memorial Mass will be celebrated for Sister Zoe Glenski at 10:30 a.m. Saturday, Sept. 16, at St. Ann Church, 7530 Natural Bridge Road in Normandy.

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