FRENTE A LA CRUZ | El tiempo y el lugar importan en nuestra relación con Dios

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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¿El tiempo y el lugar realmente importan en nuestra relación con Dios?

Por un lado, Dios está en todas partes por Su esencia, presencia y poder. Esta es la enseñanza de Santo Tomás de Aquino. Esto significa que encontramos a Dios en cada momento y lugar.

Por el otro lado, Santo Tomás sabía — y nosotros podemos saber, con una pequeña reflexión — que hay formas en las cuales el tiempo y el lugar todavía importan.

Por ejemplo, esto es algo que sabemos cómo fanáticos de los Cardenales. Gracias a las maravillas de Internet podemos ver el juego de los Cardenales en cualquier momento y lugar. Sin embargo, para un fanático, ver el juego por sí mismo no es lo mismo que verlo o aún escucharlo con otras personas cuando está sucediendo. Y verlo o escucharlo — aún con otras personas mientras está sucediendo — no es lo mismo que estar en el estadio.

Las lecturas del Viejo Testamento de esta semana aplican esta lección a la relación de Israel con Dios. Salomón trajo el Arca de la Alianza al Templo de Jerusalén durante su reino. El Señor vino a morar en el Arca, en el Templo, en Jerusalén en una forma especial. Los Salmos de la semana así lo reflejan, con estribillos tales como: "Señor, sube al lugar de tu descanso" y "Que hermoso es tu sitio de reposo, Señor, Dios Poderoso". El pueblo judío organizó su adoración alrededor del reconocimiento de estos hechos. No se trata de que Dios deja de estar presente en todas partes, sino que ellos, de alguna manera, sabían que Él estaba también especialmente presente en el Arca en el Templo de Jerusalén, y ellos lo buscaron allí. El tiempo y el lugar les importaba.

El Nuevo Testamento aplica esta lección a la relación de la gente con Jesús. Una vez más, de alguna forma, Dios continua presente en cada momento y lugar. Y todavía de alguna manera, Él está presente en Jesús de una forma en la que Él no está presente en otra parte. Es por esto — y lo vemos en las lecturas del Evangelio de esta semana — que la gente acudió en tropel hacia Jesús. Ellos iban hacia El por sanación. Iban hacia El por instrucción. Ellos sabían que había algo especial en su Presencia que no estaba disponible de la misma manera en cada momento y lugar.

¿Por qué esto debería importarnos?

Porque la asistencia a Misa está disminuyendo otra vez. En San Luis y alrededor del país. Hay variedad de razones por las cuales sucede esto. Algunas de ellas son nuestra propia falta. Una de las razones es la actitud de que el tiempo y el lugar no importan. "No tengo que ir a Misa para orar. Dios está en todas partes. Puedo adorarlo donde quiera y cuando quiera".

Esta es una verdad a medias. Aunque reconocemos que es una media verdad, necesitamos estar listos para dar testimonio a los demás de la verdad: que Jesús está presente en el Tabernáculo, y en la Misa, y en el sacerdote, y en la congregación, en una forma en la que Él no está presente en otro momento y en otro lugar.

Nuestra mayor respuesta a esa media verdad debe ser el testimonio de nuestra propia vida. Necesitamos ir a Misa, pero también necesitamos estar listos para dar testimonio, con palabras y razones sólidas, de lo que sabemos por las experiencias de cada día, del Antiguo Testamento y de los Evangelios: El tiempo y el lugar realmente importan en nuestra relación con Dios. 

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