FRENTE A LA CRUZ | Reflexiona sobre los intentos de Dios de traer cambio a nuestras vidas

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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"El vino nuevo se vierte en recipientes nuevos" (Mc. 2;22)

Las lecturas de esta semana están llenas de historias acerca de nuevos recipientes para el vino. Y nos dan algo que pensar acerca del comienzo del año.

Por ejemplo, después que Saúl es rechazado por su desobediencia, David es ungido como el nuevo rey de Israel. Dios trató de hacer algo nuevo, y David es el nuevo recipiente.

Cuando David pelea con Goliat, Saúl trata de vestirlo con una armadura y darle una espada. Pero Dios está tratando de enseñarle a Israel una nueva forma de lucha. Así que David va a la batalla con su honda y algunas piedras. La biblia enfatiza repetidas veces que David venció a Goliat "y lo hizo sin ninguna espada". Esta es una llamada al pueblo de Israel para que tuviese un nuevo nivel de confianza en Dios — para que fuese un nuevo recipiente para el vino.

La gente celebró la victoria de David, pero Saúl estaba celoso y planificó matar a David — él no quería el nuevo recipiente.

El mismo patrón está en las lecturas del evangelio de esta semana. Jesús sana en el sabbat, el día de descanso, y se declara a Sí mismo el Señor del sabbat. Él está pidiendo un nuevo recipiente. Entonces Él nombra a los doce apóstoles como los cimientos de un nuevo Israel. Él creó un nuevo recipiente.

La gente sigue en masa a Jesús, de la misma manera que siguieron a David, pero los fariseos conspiraron para matar a Jesús, de la misma manera que Saúl conspiró para matar a David. Finalmente los propios familiares de Jesús trataron de detenerlo, diciendo "Está fuera de sus cabales". Ellos no entendían el nuevo recipiente.

Esto ayuda a explicar el secreto mesiánico, una característica significativa del Evangelio de San Marcos. Jesús repetidamente le dice a la gente (y a los demonios) que no revelen su identidad. Esto a veces desconcierta al pueblo. ¿Por qué Jesús no quería ser conocido?

La respuesta es simple: porque en ese tiempo la idea común del mesías era un recipiente viejo.

En base a la palabra de Dios, el pueblo esperaba un mesías, pero el mesías que esperaban era una figura política o militar. Jesús no quería que el pueblo tratara de forzarlo en estas categorías. Él era el nuevo vino que no podría encajar en ese viejo recipiente. Él no solo era el nuevo vino, Él estaba moldeando los corazones del pueblo en un nuevo recipiente de manera que pudieran recibir al Mesías como conquistador del pecado y de la muerte — algo mucho más grande que cualquier victoria contra un enemigo político o militar.

A medida que vemos hacia el año pasado, ¿qué nuevo vino estaba Dios tratando de verter en nuestras vidas? ¿Y cuál es el recipiente viejo — la cosa o patrón en nuestras vidas - que necesita cambiar para contener el nuevo vino? Piense de la siguiente manera: ¿Qué cosa en nuestras vidas, si la añadimos o la eliminamos, podría hacer todo lo demás diferente y mejor?

Sea lo que sea, cualquier nuevo patrón de pensamiento, sentimiento o actuación que Dios esté tratando de provocar en nosotros, es allí donde estamos llamados a convertirnos en un recipiente nuevo. 

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