FRENTE A LA CRUZ | La ayuda de María al plan de Dios es nuestro objetivo

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

Related Articles: 

"Sin el Hijo de Dios, nada podría existir; sin el Hijo de María, nada podría ser redimido."

Estas palabras de San Anselmo son muy poderosas. ¡María no es Dios! Sin embargo, tiene un papel único en ayudar a Dios para lograr nuestra salvación. Esta semana celebramos el principio de este papel ­— su Inmaculada Concepción.

Las enseñanzas de la Iglesia sobre la Inmaculada Concepción — que fueron definitivamente declaradas por el Papa Pio XII el 8 de diciembre de 1854 — sostienen que María, por los méritos de Cristo, fue preservada de la mancha del pecado original desde el momento de su concepción. Sin quitarle su libre albedrío, esta gracia la preparó para su papel de madre de Dios — otro ejemplo del hecho que cada enseñanza de la Iglesia acerca de María finalmente se remonta a Jesús.

Usted podría pensar: Muy bueno para ella, pero ¿qué tiene eso que ver con nosotros?

Nosotros llevamos la carga del pecado original desde el momento de la concepción. Y aún cuando el bautismo borra el pecado original, desde entonces le vamos sumado nuestros pecados personales. Así que, aunque estamos felices de celebrar a María, no estamos seguros como esto es importante para nosotros.

Una linda oración del día de su fiesta responde a esta pregunta y línea de pensamiento. Comienza por describir a María como un estado único: "María tenía una fe que tu espíritu preparó y un amor que nunca conoció el pecado". Esto luego se vuelve hacia nosotros: "Sigan en nuestras acciones las líneas de su amor, en nuestros corazones la prestancia de su fe."

¿Es María única? Si, pero también es un modelo. Lo que le fue dado a ella se mantiene como una meta para nosotros. Ella cooperó completamente con Dios desde el principio de su vida; esperamos llegar allí al final de la nuestra.

María quiere ayudarnos a alcanzar nuestra meta, y ella está en una posición para hacerlo a través de su intercesión. Nosotros podemos pedirle a ella para obtener estas tres cosas a través de sus oraciones:

1) Recibir la palabra de Dios en nuestras almas, como ella lo recibió a Él en su cuerpo.

2) Apreciar la palabra de Dios y permitirle crecer en nuestros corazones, como ella cuido de Él y le permitió crecer en su vientre.

3) No solamente recibir y cuidar la Palabra de Dios en nosotros mismos, sino también traerlo al mundo a través de nuestras palabras y acciones, como ella lo trajo al mundo el día de Navidad, para que otros pudieran conocerlo.

¡Yo sé por experiencia que María responde a estas oraciones! Por haber experimentado estas cosas en su vida, ella conoce como orar para que sucedan estas cosas en la nuestra. Y ella solo quiere que su Hijo crezca en nosotros, y que nosotros crezcamos en su Hijo.

María fue inmaculadamente concebida para que pudiera recibir el cuerpo de Cristo en su vientre hace más de 2.000 años. El día de hoy ella continúa cuidando su cuerpo místico — la Iglesia — a través de su intercesión.

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti. 

No votes yet