FRENTE A LA CRUZ | Todos nos beneficiamos de la ayuda de los ángeles

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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La pared trasera de la capilla en el Seminario Kenrick-Glennon está pintada de dorado brillante. Cuando las luces se apagan, es todo lo que usted puede ver, una pared dorada. Pero cuando las luces se encienden se puede ver el patrón pintado allí.

La pared dorada, como con muchos otros elementos en la capilla del seminario, además de ser preciosa, fue diseñada para enseñar una lección. En este caso, la lección es que el patrón siempre está allí, pero hay algunas cosas que solo podemos ver por la luz de la fe.

Esta semana (el 2 de octubre) celebramos la fiesta de los Ángeles de la Guarda. El Catecismo de la Iglesia Católica establece que la existencia de los ángeles es una verdad de fe (CIC,328). Sin embargo, los ángeles son seres puramente espirituales, así que ordinariamente no los vemos con nuestros ojos físicos. (Por supuesto, hay excepciones. Ocasionalmente hacen apariciones visibles en la biblia, en la historia de la Iglesia, y en las vidas de creyentes ordinarios). Nosotros confiamos en las palabras de Jesús, que habló de ellos (diríjase a Mateo 18:10, para ver un ejemplo). Y cuando agudizamos nuestros sentidos espirituales sabemos de su presencia. En otras palabras, ellos son un poco como el patrón de la pared de la capilla: siempre están allí, pero los vemos mejor por la luz de la fe.

¿Qué pasa con eso? ¿Aún si la existencia de los ángeles es una verdad de fe, que diferencia hace esto?

Bien, si usted no conoce las leyes de la flotabilidad usted igualmente puede hacer flotar un pedazo de madera en el agua. Inclusive puede hacer una canoa que sirva para mucho trabajo. Sin embargo, no puede construir una barcaza del río Misisipi que pese más de 200 toneladas y transporte más de 2.000 toneladas de mercancía. La ley de la flotabilidad es verdadera, la conozca usted o no. Sin embargo, mientras usted más la conoce, mayor provecho le puede sacar.

Algo similar es verdad para los ángeles de la guarda. Aunque usted crea o no en los angeles, ellos están ahí para iluminar y proteger, para gobernar y guiar. Asimismo, cuando conocemos esto por la fe podemos llevar nuestra relación con los ángeles a un nuevo nivel. No podemos darles órdenes, pero podemos pedir su ayuda. Y podemos ser específicos en nuestras peticiones. Podemos solicitar un ángel de la guarda para una reunión, o una tarea particular que debamos llevar a cabo, o para un lugar particular que necesita protección. Podemos ser aún más específicos y solicitar un ángel de fuerza, hospitalidad, valentía y así sucesivamente.

Esto puede sonar extraño. Sin embargo, así como aumentamos nuestro conocimiento de la ciencia, así también podemos aumentar nuestro conocimiento de la fe. Así como nuestro crecimiento en la ciencia tiene consecuencias prácticas, igualmente lo hace nuestro crecimiento en la fe. Inténtelo. Como lo indica el catecismo, toda la Iglesia se beneficia del poder de los ángeles (CIC,334). No sea demasiado orgulloso para pedir ayuda. 

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