FRENTE A LA CRUZ | De una mirada hacia atrás y vea como Dios nos guía en nuestras confusiones

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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El calendario transiciona de agosto a septiembre esta semana. Esto significa que la estación cambia al otoño en tres semanas. De una manera interesante, también cerramos nuestras lecturas del Evangelio de San Mateo esta semana; la próxima semana comenzamos nuestras lecturas de San Lucas. ¿Como podríamos manejar estas transiciones?

La Fiesta de San Agustín, que celebramos el 28 de agosto, nos da una pista.

Uno de los grandes trabajos de San Agustín son sus Confesiones — el título de su autobiografía. A medida que él reflexiona sobre su vida, confiesa sus pecados y fallos, y confiesa como la gracia de Dios lo llevó a arrepentirse y a la conversión.

Este patrón nos da una gran manera de aproximarnos a las transiciones de esta semana. San Agustín examina toda su vida y observa fracasos y puntos de gracia. San Ignacio de Loyola recomendó que examináramos cada día de esta manera. Yo sugiero que hagamos algo entre esos dos extremos: mirar hacia atrás hacia el verano completo con la vista en las cosas que nos humillaron, y las bendiciones por las cuales debemos dar gracias.

San Agustín es un teólogo importante tanto del pecado como de la gracia. Él sabe por experiencia propia como nuestro libre albedrío, bajo el peso del pecado, nos lleva a la esclavitud y produce frutas podridas. También sabe de primera mano como nuestro libre albedrío, bajo el reino de la gracia, nos lleva a la verdadera libertad y produce buenos frutos.

Por ejemplo, San Agustín comparte una historia acerca de cómo él y sus amigos robaron las peras de un vecino. Cuando mira hacia atrás, le sorprende que él ni siquiera quería las peras. El las robó porque disfrutó del sentimiento de poder que viene de hacer algo que él sabía estaba equivocado. La mayoría de nosotros se puede identificar — no con el ejemplo particular, sino con la experiencia de hacer cosas pecaminosas sin ninguna buena razón.

Sin embargo, un gran estribillo de la Confesión es, "Aunque yo no lo sabía, Señor, tú me guiabas en ese momento". La agitada carrera profesional de San Agustín, relaciones románticas y afiliaciones religiosas le dan un perfil similar al de la generación del milenio "sin ninguna afiliación religiosa" del día de hoy. Pero, mirando hacia atrás a toda esa agitación, él vio la mano de Dios que lo guiaba.

Que Dios permaneciera con San Agustín a través de sus retos y lo llevara a un lugar de gracia más profunda nos da esperanza para nuestras vidas desordenadas. El analizar este verano que acaba y ver cómo Dios ha estado con nosotros a través de nuestros altos y bajos, nos da esperanza para aquellos a quienes ayudamos a superar los retos en sus vidas. Reconocer los patrones de gracia y desorden en nuestras vidas nos ayuda a hacer lo que San Agustín hizo en sus Confesiones: contar la historia de nuestra vida de una manera que dé esperanza a los demás.

Estamos en transición esta semana. Hagamos un alto para analizar el verano que acaba. ¿Qué nos humilló, y cómo Dios nos bendijo? A medida que vemos ambas cosas con mayor claridad aprendemos como manejar nuestras transiciones, y como ayudar a otras personas con sus transiciones, con mayor gracia. 

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