FRENTE A LA CRUZ | En ejercicio de nuestra libertad, ¿escogeremos la vida o la muerte?

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Un paracaidista salta de un avión y se precipita hacia la tierra. Puede ejercer su libertad en dos formas: Tirar del cordón y abrir el paracaídas, o no hacerlo. Cualquiera de las dos decisiones es su escogencia. Pero una lleva a la vida y la otra a la muerte.

Lo mismo es cierto de la ciudad de St. Louis declarándose a sí misma como un santuario del aborto, y de los estados que están considerando legalizar el suicidio asistido por los médicos. Como en el caso del paracaidista, la pregunta fundamental no es si es una decisión libre o no. La pregunta primordial es si esta escogencia lleva a la vida o a la muerte.

Los protagonistas de las lecturas de esta semana ilustran muy bien estos hechos: el apóstol Tomás, la gente de Sodoma y Gomorra, la esposa de Lot, Abraham y Sara, Jacob y Esaú, las personas que trajeron el paralítico a Jesús y los escribas que fueron testigos de su curación. La pregunta no es si eran libres. La pregunta es como utilizaron su libertad.

El apóstol Tomás — cuya fiesta celebramos el 3 de julio — inicialmente utilizó su libertad para escoger la incredulidad. En lugar de convertirse en el primer creyente, se transformó en el ícono de la duda. Cuando Jesús lo confrontó el cambió su rumbo; confesó que Jesús es Dios y Señor. Entonces, como sabemos de la historia, el utilizó su libertad para llevar el evangelio a los confines de la tierra. ¿Seremos como él?

La gente en el territorio de los Gadarenos recibió una visita de Jesús, y fueron testigos de un gran milagro — la liberación de dos hombres poseídos por demonios. ¿Y cómo respondieron? ¡Utilizaron su libertad para apartar a Jesús! ¿Seremos como ellos?

Como en el caso de los personajes de las lecturas, la pregunta fundamental para los estadounidenses esta semana no es si son libres para escoger. La historia de nuestra nación, la historia de nuestras leyes y la historia de nuestra cultura de consumo se han esforzado por brindarnos un número de opciones sin precedentes. Debemos estar agradecidos por aquellos que se han sacrificado por nuestra libertad. Es una gran bendición, que no todo el mundo tiene. Esto es algo que no debemos dar por sentado. Ahora enfrentamos una cuestión más profunda: ¿Cómo utilizaremos nuestra libertad? ¿Escogeremos la vida, o escogeremos la muerte?

Podríamos hablar acerca de grandes temas nacionales, pero en su lugar démosle una mirada a nuestras propias vidas.

• Es domingo por la mañana. ¿Haremos de la misa nuestra prioridad o le daremos la prioridad a algo más? — ¿Cómo utilizaremos nuestra libertad?

• Estamos en nuestro trabajo. ¿Obedeceremos los diez mandamientos, o haremos excepciones para nosotros mismos? — ¿Cómo utilizaremos nuestra libertad?

• Tenemos una conversación con un amigo o vecino. ¿Defenderemos o no las enseñanzas de la Iglesia? — ¿Cómo utilizaremos nuestra libertad?

A medida que celebramos nuestra libertad esta semana, no pienso que la pregunta fundamental para nosotros sea si tenemos libertad para escoger. Si los EE.UU. va a ser un gran símbolo de la libertad, los americanos necesitamos responder una pregunta más profunda: Cuando ejercemos nuestra libertad, ¿estamos escogiendo la vida o estamos escogiendo la muerte? 

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