FRENTE A LA CRUZ | La ley de Dios se cumple cuando actuamos como nos enseñó Jesús

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Esta semana tenemos un privilegio excepcional: ¡leeremos el salmo 119!

¿Por qué esto es tan importante? Porque no lo hacemos muy a menudo, y por la naturaleza del salmo 119. Es -por mucho- el salmo más largo. Tiene 176 versículos divididos en 22 secciones, una por cada letra del alfabeto hebreo. Cada sección tiene 8 versículos, y comienza con la misma letra del alfabeto hebreo. Cada versículo contiene una palabra que de alguna manera designa la Ley de Dios.

El Padre Laurence Kriegshauser — un monje benedictino que enseña en el Seminario Kenrick-Glennon y ha escrito un libro sobre los salmos — dice acerca del salmo 119: "El salmista gira alrededor de su tema, con la ley siempre en el centro, revelando gradualmente una profunda red de relaciones con la ley y con Dios a través de la ley...El salmista se mueve libremente entre lamento y alabanza, pasado y futuro, anhelo y plenitud, jóvenes y viejos, justos y malvados, separación y acercamiento, lo positivo y lo negativo, el amor y el odio, revelando gradualmente un complicado tapiz de la variedad de relaciones entre el hombre y Dios."

¿Por qué debería importarnos esto?

Primero, porque el perfecto orador del salmo 119 es Cristo, Él trazó perfectamente cada aspecto de su vida en relación con el Padre a través de la ley. En este sentido, el salmo 110, anuncia la vida de Cristo, y su vida cumple con el salmo 119. Cuando Jesús dice, en el evangelio del miércoles, que Él no ha venido a abolir sino a cumplir la ley, su relación con el salmo 119 nos ayuda a entender lo que Él trata de decir.

Segundo, porque el orador designado del salmo 119 no es solo Cristo sino también cada uno de nosotros. El salmo 119, nos reta a hacer una revisión completa de nuestras propias vidas: De la A a la Z, presente y futuro; en buenos y malos tiempos —¿cumplimos con la ley en la forma como Jesus lo hizo?

Por supuesto que no. Si leemos el salmo 119, solamente en los términos de nuestro intento de seguir a Jesús por nuestros propios esfuerzos, el único veredicto justo es que hemos fracasado. Pero si además leemos el salmo 119 como una expresión del deseo de Jesús de vivir su obediencia en nosotros, y nuestro deseo de vivir en Él por la gracia, entonces nuestra vida transforma el trabajo en progreso en lugar de fracaso, y el salmo 119 se transforma en un mapa.

Esta semana, leemos el Sermón de la Montaña. Jesus sube a la montaña, como Moisés. Su intención es el cumplimiento de la ley antigua. Él dice seis veces: "han oído lo que se ha dicho...Pero yo les digo a ustedes" En todo momento Él nos desafía a vivir la ley más profundamente.

¿Pero por qué Él se detiene en seis veces? El número bíblico perfecto es siete. ¿No nos debería haber dado siete reflexiones como esas si lo que Él quería era que se cumpliese la ley?

Si Él pensara que la ley podría ser perfeccionada solo por su instrucción, la respuesta sería "sí". Pero Él sabía que la ley solo podría ser perfeccionada cuando tomásemos sus enseñanzas y las pusiéramos en práctica. Así que Él se detuvo en la sexta vez. La séptima y perfecta instrucción se cumple cuando vivimos en la forma que Él nos enseñó.

¡Que en nuestras vidas pueda Cristo vivir el salmo 119! 

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