FRENTE A LA CRUZ | Jesús nos guía ante las contradicciones

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Alguna vez ha tenido el deseo de tomar una semana entera para estudiar un capítulo de la biblia — saboreando los matices, pensando en cómo podría aplicarse a su vida? Si es así, esta es su semana. Las lecturas del evangelio de esta semana cubren el capítulo 12 del evangelio según San Marcos.

Toda la semana, Jesús está en confrontación con los poderes de la época. Su forma de lidear con ellos es instructiva para nosotros.

Los fariseos le hacen preguntas engañosas: ¿"Es legal pagar el impuesto del censo al César o no?" Ellos se imaginaron que lo habían atrapado de cualquier manera. Si Él respondía, "No", entonces sería culpable de rebelión contra la autoridad civil. Si Él decía, "Sí", sería culpable de cooperación material con la idolatría apoyada por el estado.

Jesús no muerde el anzuelo. Y se mueve a un terreno más elevado: "Pagad al César lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios." Ellos no habían pensado en esa distinción. Esto da respuesta a la pregunta subyacente de la relación con el estado.

Un enfoque similar nos ayudaría cuando las personas nos preguntan nuestra posición sobre la inmigración. Con mucha frecuencia las preguntas se plantean en términos de una falsa dicotomía: ¿Usted apoya la amnistía o la deportación? ¿La Iglesia debería respetar o desacatar la ley?" Tropezaríamos si respondemos en esos términos — terminaríamos negando un principio fundamental de la fe o de la ley que debemos respetar. Pero como Jesús debemos movernos a un terreno superior. Necesitamos dar respuestas que no alimenten la falsa dicotomía.

Los saduceos también le hicieron una pregunta de doble filo: "Una mujer ha estado casada con siete hombres uno tras otro. Todos murieron. ¿En la resurrección, de quien será esposa?" Los saduceos no creían en la resurrección. Ellos pensaron que le mostrarían a Jesús que creer en la resurrección era una equivocación porque llevaría a consecuencias tontas.

En lugar de caer en la trampa que ocultaba la pregunta, Jesús los reta con un esquema más profundo: "¿No están ustedes errados porque no conocen las escrituras o el poder de Dios?"

Él muestra a los saduceos que han malinterpretado la naturaleza de la resurrección (el poder de Dios). Entonces Él señala que ellos no han tomado con la suficiente seriedad su propio punto de partida — las sagradas escrituras.

Una respuesta similar debería ayudarnos cuando las personas preguntan acerca de nuestra aproximación a la comunidad LGBT. La gente pregunta: ¿"Usted apoya la diversidad o no? ¿Usted acepta a las personas como son o las condena?" Como Jesús, necesitamos proveer un marco más profundo. Si nosotros conocemos las escrituras y el poder de Dios, podemos aceptar simultáneamente la diversidad que está enraizada en el Cuerpo de Cristo, y rechazar la diversidad que nos separa del Cuerpo de Cristo; podemos celebrar los dones de cada hijo de Dios mientras, al mismo tiempo, reconocemos que todos los hijos de Dios han caído.

De la misma forma, un escriba le hace una pregunta capciosa: ¿"Cuál es el primero de todos los mandamientos?" Ya que los eruditos judíos reconocían las 613 leyes del Antiguo Testamento, esta era una manera de preguntar: ¿Qué estás dispuesto a dejar de lado?"

Jesús no dejó de lado nada. El respondió con una profunda síntesis del amor de Dios y al prójimo. Entonces, como el evangelio nos dice, "Nadie se atrevió a hacerle más preguntas".

De la misma manera, solo una síntesis profunda del amor de Dios y al prójimo podría aplacar la marea de preguntas mal intencionadas en nuestros días. Hasta que le mostremos al mundo esa síntesis profunda en nuestras vidas, debemos esperar que continúe la falsa dicotomía. Y a medida que ellos lo hacen, debemos seguir el ejemplo de Jesús: no morder el anzuelo, y pasar a un terreno más elevado. 

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