FRENTE A LA CRUZ | Cualquier situación puede ser utilizada para difundir las Buena Nueva

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Un sacerdote de la Florida que conozco regresó recientemente de un viaje a un país extranjero. Al pasar por la aduana le preguntaron si tenía algo que declarar. Con un brillo en sus ojos y una sonrisa en su cara respondió: "Si, ¡Jesucristo es el Señor!"

Esta no era la respuesta que ellos esperaban; pero, aun así, su declaración produjo varios "Amén" de parte de los agentes de aduana.

Esta historia simple (¡y cierta!) resalta uno de los principales temas de las lecturas de esta semana: cualquier situación puede convertirse en una oportunidad para proclamar la Buena Nueva.

Pablo y Bernabé estaban en Iconio. Los gentiles y los líderes judíos habían planificado apedrearlos. Así que huyeron a Listra y allí proclamaron las Buena Nueva.

En Listra, Pablo sanó a un hombre cojo de nacimiento. Como resultado de eso, los residentes de la ciudad pensaron que Pablo y Bernabé eran dioses, y les ofrecieron sacrificios. Esta confusión se transformó en una oportunidad para Pablo y Bernabé para proclamarles la verdad acerca de Dios.

Los líderes judíos de Antioquía e Iconio se reunieron, encontraron a Pablo en Listra y lo apedrearon. Pero las piedras no lo mataron. Y Pablo y Bernabé se fueron a Derbe y allí proclamaron las Buena Nueva.

Todo lo que sucedió en estas lecturas, bueno o malo, se transformó en una oportunidad para proclamar las Buena Nueva de que Jesús es el Señor, que resucitó de entre los muertos. ¿Nos acercamos a nuestros días con las mismas expectativas?

Luego, se suscitó una disputa acerca de si los gentiles convertidos debían ser circuncidados o no para seguir a Cristo, Jesús no había dejado instrucciones explícitas acerca de esto, así que Pablo consultó el asunto con los apóstoles. Los apóstoles se reunieron para rezar, pensar y hablar acerca del asunto. El Espíritu Santo los guio para hacerles ver que la circuncisión no era necesaria para los seguidores de Cristo, y enviaron esta noticia a las comunidades cristianas.

Y entonces sucedió algo muy instructivo: Pablo y Timoteo llevaron el mensaje de los apóstoles a las comunidades judías, y Pablo hizo que Timoteo fuese circuncidado para esta misión. ¿Qué está pasando? ¿No habíamos aprendido ya que la circuncisión no era necesaria?

Pablo sabía que Timoteo no tenía que ser circuncidado para su propia salvación. Pero él también sabía que la audiencia judía podría sospechar que Timoteo era entusiasta del mensaje porque se había beneficiado de él. La circuncisión de Timoteo podría hacer que el mensaje fuese más fácil de escuchar y de aceptar por parte de la audiencia judía, llevándolos así a su salvación.

¿Qué tal si nos aproximamos a nuestra vida de fe en el mismo espíritu? En lugar de preguntar ¿"Qué es lo mínimo que se requiere de mí para mi propia salvación"? Podríamos preguntar: ¿Cómo mi fe y mi vida pueden traer el máximo beneficio a los demás?

Curiosamente, este también parece ser el método pastoral de Jesús.

En cada paso de las lecturas de esta semana algo parece levantarse en contra del evangelio. En cada paso el obstáculo se convierte en una oportunidad para compartir las Buena Nueva. Y a medida que se proclama la Buena Nueva la pregunta se convierte en: ¿Qué tengo que hacer en mi propia vida para hacer más fácil que otros escuchen y acepten la Buena Nueva?

Así que, ¿tiene usted algo que declarar? 

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