FRENTE A LA CRUZ | Una segunda oportunidad para acertar la respuesta correcta

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Reflexionar sobre la misericordia luce apropiado para la semana después del Domingo de la Divina Misericordia. Las lecturas de la semana nos dan una amplia oportunidad para hacerlo. Uno de los temas puede ser resumido muy simplemente como: ¡Respuesta incorrecta!

Nicodemo viene a ver a Jesús. Jesús le habla acerca de la necesidad de volver a nacer. En lugar de preguntarle que le está tratando de decir con eso, Nicodemo trata de imaginarse como una persona puede regresar al vientre de su madre. ¡Respuesta incorrecta!

El sanedrín se reúne para examinar a Pedro y a Juan acerca de sus prédicas. Pedro les habla sencillamente acerca del hecho de que ellos condenaron a muerte a Jesús y de que Dios lo resucitó de entre los muertos. El sanedrín se enfurece y quiere condenar a muerte a Pedro y a Juan. ¡Respuesta incorrecta!

Una gran multitud comenzó a reunirse y Jesús le pregunta a Felipe: ¿Dónde podríamos comprar suficientes alimentos para darles de comer? Felipe no dice algo como: "Bueno, Jesús, no lo sé. Pero confío en ti, y confío en que el Padre nos dará alguna manera para hacerlo". En su lugar, él reacciona con una cierta desesperanza: "No hay manera que podamos alimentar tanta gente". ¡Respuesta incorrecta!

Finalmente, Jesús multiplica los cinco panes y dos peces. No solo cada persona comió lo suficiente, sino que los sobrantes llenaron 12 cestas — un signo de que Jesús es el Mesías. Entonces Jesús tuvo que huir porque la gente quería hacerlo rey. En lugar de preguntarle a Jesús cuál era su plan, el pueblo dijo: "Tenemos un plan para ti". ¡Respuesta incorrecta!

Las Escrituras a menudo nos enseñan de esta manera. Nos muestran la respuesta equivocada por dos razones. La primera, para invitarnos a preguntarnos: ¿Cuál hubiese sido una mejor respuesta? ¿Podría yo dar una mejor respuesta en mi vida? Segundo, mostrarnos que aun cuando nos equivocamos en la respuesta, no es el fin de la historia. La mayoría de estos personajes en estos episodios dan primero la respuesta equivocada y más tarde dan la respuesta correcta. Esta también puede ser nuestra historia.

Esto es algo que nos enseñan estas historias acerca de la misericordia: la misericordia ofrece una segunda oportunidad. Piense en Nicodemo. El aparece tres veces en el evangelio según San Juan. Al principio, en Juan 3, se ve desorientado. Luego en Juan 7, él hace una pregunta simple acerca de si Jesús está siendo tratado justamente por el Sanedrín. Finalmente, en Juan 19, él se hizo conocer como un seguidor de Jesús en las circunstancias más peligrosas: estuvo en la cruz para ayudar en el sepelio de Jesús. Nicodemo termina con un gran acto de discipulado. Pero su camino fue gradual, y solamente llega allí porque la Divina Misericordia fue paciente con su progreso imperfecto.

Pero el encuentro con el sanedrín nos enseña que progresar no es inevitable. A nosotros nos ofrecieron el cielo como un regalo. Podemos escoger el infierno si lo preferimos. La misericordia es una oferta. Y puede ser rechazada.

Los episodios bíblicos nos enseñan un patrón que podemos aplicar en nuestras propias vidas. Así como miramos los personajes y decimos "¡Respuesta incorrecta!" podemos mirar a nuestras propias acciones y decir "respuesta incorrecta". Así como miramos a los personajes y nos preguntamos cuál podría haber sido una mejor respuesta, podemos mirar nuestras acciones pasadas y preguntarnos cuál hubiese sido una mejor respuesta de nuestra parte. Hacer estas preguntas el día de hoy nos puede ayudar a dar una mejor respuesta el día de mañana. Tal vez, como Nicodemo, podamos terminar con un gran acto de discipulado. 

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