FRENTE A LA CRUZ | Encontrando las formas en las que Jesús está verdaderamente presente en nuestras vidas

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Hemos visto al Señor!

Este es el mensaje de las lecturas de esta semana en la que celebramos la Pascua. Y nos plantea una pregunta importante: ¿Cómo se nos ha aparecido Jesús a cada uno de nosotros?

Algunas personas se preguntan: ¿Por qué Jesús no se manifiesta el día de hoy, en la forma que Él se manifestó a los apóstoles cuando resucitó de entre los muertos? ¿Esto no haría más fácil que creyéramos en Él, y convertir a un mundo incrédulo? Esta pregunta tiene una doble respuesta.

Uno: Él lo hace. Hay que decirlo, algunas veces Jesús hace apariciones extraordinarias. A lo largo de la historia desde los inicios de la Iglesia hasta el día de hoy ha habido apariciones especiales y milagros Eucarísticos, puede que Él no se le haya aparecido a usted o a mí en esa forma. Pero sería de una gran arrogancia espiritual pensar que, si no me sucede a mí, no sucede en lo absoluto.

Dos: Como en cualquier relación que evoluciona, nuestra forma de hacernos presentes a los demás cambia. Los padres están presentes para sus hijos de diferentes formas cuando son infantes, adolescentes y adultos. Las parejas están presentes el uno para el otro de diferentes maneras cuando son novios, recién casados o después de 50 años de matrimonio. Lo mismo es cierto de la relación de Dios con nosotros: Su modo de manifestar su presencia cambia. En el Monte Sinaí, Dios se apareció a su pueblo en medio de truenos y relámpagos. En el Monte de las Bienaventuranzas, Él vino como un hombre entre nosotros. Al principio, después de la resurrección, sus discípulos no lo reconocieron, y Él aparecía y desaparecía a voluntad. Era el mismo Jesús, pero su presencia fue en cierta forma igual y en cierta forma diferente.

Dios siempre ha venido a su pueblo, y siempre lo hará. Pero nuestra relación ha evolucionado, Él viene hasta nosotros más profundamente y en silencio.

Algunas veces vamos a la adoración y sentimos su presencia profundamente, otras veces no. Algunas veces nuestro estudio de la fe nos da conocimientos que dan frutos para nosotros mismos y para los demás, y otras veces no. Algunas de nuestras acciones nos llevan a una conexión profunda con otros en la fe, y otras veces no.

Jesús está siempre presente en la oración, estudio y obras que hacemos en su nombre. Algunas veces Él nos permite verlo y sentimos su presencia con total claridad. Algunas veces Él nos pide que confiemos que Él está presente aun cuando no lo vemos ni sentimos. Pero solo porque su forma de manifestarnos su presencia ha cambiado, no significa que Él haya dejado de estar presente entre nosotros.

Si los padres siempre se relacionan con sus hijos de la misma forma, su relación se estanca. Si las parejas siempre se relacionan de la misma manera, su relación se estanca. De la misma manera, Dios no se relaciona con nosotros de la misma manera a medida que crecemos. Y esto significa que nosotros no siempre podemos relacionarnos con Dios de la misma forma, o nuestra fe se estancaría.

Jesús Resucitado se nos aparece hoy tan verdaderamente como se apareció a los apóstoles hace 2000 años. Sí, su forma de hacerse presente ha cambiado. Esto realmente significa que necesitamos mantener nuestra mente abierta para verlo de nuevas maneras. ¿Entonces, cómo ha visto usted al Señor? 

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