FRENTE A LA CRUZ | El Antiguo Testamento nos anuncia el plan que Cristo cumplirá

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Cuando Dios creó a Adán y Eva, les dio el aliento de vida. El primer regalo anuncia el don del Espíritu Santo en Pentecostés — el aliento de Dios — que le dio a los apóstoles la propia vida de Cristo.

Cuando Dios vio la maldad en la tierra en la época de Noé, Dios lavó sus pecados con el diluvio. El diluvio del Antiguo Testamento nos anuncia el bautismo, que lava el pecado original de nuestro cuerpo y nuestra alma.

Nuestros corazones se angustian con la historia de Isaac: cómo Dios le pidió a Abraham que sacrificara a su único y amado hijo. Nos maravillamos al ver que Isaac inclusive llevó la madera para su propio sacrificio. El sacrificio que Abraham no tuvo que completar nos anuncia el sacrificio que Dios Padre completó — dándonos su único y amado hijo, y permitiéndole cargar la madera al sacrificio perfecto de la cruz.

Una y otra vez, en niveles aún más profundos, el Antiguo Testamento prefigura el Nuevo Testamento, y este se cumple en Cristo. Las lecturas de la Semana Santa y el Triduo muestran este patrón.

En el antiguo testamento, un cordero sin mancha es sacrificado en la Pascua. Su sangre es aplicada en el dintel y en los postes de las puertas de las casas para proteger del ángel de la muerte a las personas que estaban dentro. En el nuevo testamento, Jesús es el cordero sin mancha que es sacrificado en la Cruz. Su sangre fue derramada para salvarnos de la muerte eterna.

En el antiguo testamento Dios alimenta a su pueblo en el desierto con el maná — Él les proporciona el pan de cada día. En el nuevo testamento, Jesús nos alimenta con su cuerpo y sangre — el verdadero pan del Cielo se transforma en nuestro pan de cada día en la eucaristía.

En el antiguo testamento, Josué lleva al pueblo de Dios fuera del desierto a la tierra prometida de Canaán. En el nuevo testamento, Jesús lleva al pueblo de Dios fuera del desierto espiritual del pecado a la tierra prometida del cielo.

Dios tiene un plan. El plan es prefigurado a través del antiguo testamento, y se cumple en Cristo. Las lecturas de la Semana Santa y el Triduo nos dan grandes ejemplos de este patrón de prefiguracion y cumplimiento.

Pero el plan de Dios no está realmente completo aún. Su plan más profundo es ofrecernos la oportunidad de compartir el misterio de la vida de Cristo, su muerte y su resurrección.

Así que, aquí está mi motivación para ustedes: no se pierdan la oportunidad que nos ofrece la Semana Santa de ver, entender más profundamente, y compartir el plan de Dios. 

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