FRENTE A LA CRUZ | El dominio de Jesús sobre el contexto prepara el terreno para la sabiduría

Before the Cross - Archbishop Robert J. Carlson's Column

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Las lecturas de esta semana nos enseñan acerca de la sabiduría. El libro de Sirac y los evangelios de esta semana nos muestran la sabiduría de Jesús. Veamos más profundamente la conexión entre la sabiduría, Jesús y nosotros.

La descripción de la sabiduría de Sirac vaticina los atributos de la Palabra en el evangelio según San Juan. La sabiduría es creada por el Señor desde la eternidad (Juan 1,1-2). La sabiduría comprende las profundidades de toda la creación (Juan 1,3-4,10). La sabiduría se derrama constantemente sobre los seres humanos (Juan 1,9). Los atributos de la sabiduría en el Antiguo Testamento no corresponden perfectamente con los atributos de Jesús en su condición de eterno Hijo del Padre, pero la descripción de Sirac realmente señala en la dirección del Nuevo Testamento y prepara el terreno para la plenitud de la revelación en Jesús.

Sirac también describe la sabiduría como una cualidad de las acciones humanas — cuando Dios derrama su eterna sabiduría sobre los seres humanos. Esto también apunta hacia el Nuevo Testamento. La sabiduría le pertenece a Dios, pero Él la comparte generosamente con la humanidad. Jesús es Dios, y se comparte generosamente a sí mismo con nosotros.

La enseñanza más profunda sobre la sabiduría de esta semana, viene de los evangelios.

Jesús nota una multitud e interviene antes que la situación se salga de control. Esto es la sabiduría en acción. Jesús sabe que una cierta clase de demonio solo sale por medio de la oración. Esto es sabiduría en el discernimiento. Jesús sabe cuando sus discípulos están listos para tomar el próximo paso y conocer lo que significa para Él ser el Mesías — que Él tendrá que sufrir — y sabe que ellos necesitan algún tiempo alejados de otras personas para aprender esto. Esto es sabiduría en la enseñanza. En todos estos episodios la sabiduría de Jesús muestra en sí misma un perfecto dominio del contexto: Él sabe exactamente lo que la situación necesita, y Él satisface esa necesidad.

Esta conciencia del contexto es evidente cuando los fariseos le preguntan a Jesús acerca del matrimonio y el divorcio. Ellos lo están poniendo a prueba, y Él lo sabe. Su motivación es parte del contexto. Jesús les pregunta cuál es el mandato de Moisés. Ellos reconocen a Moisés como una autoridad, y Él lo sabe. Lo que ellos suponen es parte del contexto. Los fariseos le contestan lo que Moisés les dijo: "Moisés permite que un esposo se divorcie y repudie a su esposa". Sin embargo, esto los lleva al próximo paso, explicarles el contexto de este mandato. "Por la dureza de sus corazones él escribió este mandato". Finalmente, Jesús los invita a avanzar un paso más, a regresar al contexto del plan original de Dios para la relación entre marido y mujer.

Aquí tenemos que hacer una pausa. Si el contexto del mandato de Moisés fue la dureza de corazón de la gente, entonces Jesús no va a restaurar el plan original de Dios sin ofrecerle a las personas el corazón para recibir este plan. Y este es justamente el punto. Jesús invitó a los fariseos — y a nosotros — a vivir en un nuevo contexto en el cual puede restaurarse el plan original de Dios para nuestras relaciones.

Jesús tenía el dominio del contexto. Sus palabras y hechos siempre se ajustan perfectamente a la situación. ¿Qué sucede con nosotros? ¿Seguimos a Jesús y ponemos atención al contexto cuando consideramos cómo hablar y actuar? ¿Reflejan nuestros hechos y palabras la sabiduría de Jesús?

Recemos para que podamos llenarnos de la sabiduría celestial. Que nuestras palabras y hechos sean los adecuadas para acercar a las personas a Jesús en cada situación. 

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